viernes, 7 de agosto de 2015

32.

Estas viendo sin ver.
Tocando sin sentir.
Estas respirando sin vivir,
En un constante estado inerte.
Presa de la monotonía auto impuesta.
Nada te inmuta, ni siquiera la brisa de verano que alza tu vestido negro y tu cabello oscuro.
Los libros resguardan tus lágrimas entre sus páginas agrietadas y amarillas.
Tu paladar no conoce el dulce del amor.
El abismo de la muerte te lleva, hundiéndote en esa frialdad oscura que se cala en tus huesos.
Tu alma se destruye, a la misma sintonía que tus cigarros.
Ya no puedes oler, el humo tranquilizador, ni el olor de la comida, que tanto te obsesiona.
Tus huesos son montañas sobresalientes en tu piel seca y amarilla.
Tus ojos son dos cuencas oscuras, sin vida.
Tu pelo es una maraña oscura, que antes solía recordarme a la noche, y ahora, me recuerda a un lugar sin fondo.
Ya no estás aquí.

Estas muerta en vida, esperando por la misericordia de dios.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario