Me odio por ser tan cobarde, por no decirles
a los demás que es lo que quiero, por no tener el valor suficiente para salir
al mundo y que sepan quién soy.
Solo me siento a esperar a que algo relevante
suceda en mi vida.
Vivo la vida que los demás quieren que viva.
Aun trato de
esforzarme para cumplir sus expectativas.
Si ya me
decepcione a mí al ver el monstruo en el que me convertí, ¿Para qué
decepcionarlos a ellos? Solo trato de aparentar que todo está bien, me engaño a
mí misma, vivo detrás de una máscara.
Y me odio, por ser así, tonta ingenua y
cobarde, sin una pizca de valor en mí.
Ignoro la mirada triste que me da mi
reflejo y como miro al vacío constantemente, y sonrío, o por lo menos lo
intento, lo último que quiero es que me pregunten si me encuentro bien y yo
tenga que mentir, al decir que sí, lo estoy.
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