Llega un momento, un instante en el
que todo cambia.
Solo es una milésima de segundo, la que cambia tu apreciación
hacia todos, hacia ti mismo.
Ya nada te sorprende, nada te devuelve esa…
chispa.
El brillo en tus ojos ya no está, y solo eres capaz de formular
pensamientos tristes, pensar en cuan perfecta podría ser tu muerte.
Vives
aislada, encerrada en tu mente, renuente a ver la vida de otro color que no
sean matices grises, te auto castigas, te impides ser feliz.
Eres tu propia
auto destrucción, tu propio infierno.
Dicen que somos la suma de nuestras
decisiones, bueno, yo por ejemplo decidí ser mi propia destrucción.
¿Qué harás
tú?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario