Ella es tan delgada que duele verla, es tan
linda que la poca autoestima que tengo se esfuma.
A veces me odio por ser así conmigo misma,
teniendo tantos complejos y amargura insana por dentro.
Vivo en un cascaron,
rodeada de pensamientos que me destruyen completa. Me quedo mirando al vacío,
pensando en cuanto odio ser yo.
Cuanto odio mi vida.
No recuerdo cuando empezó
todo, cuando empecé a ser así. Mala, siniestra y cruel conmigo. Y todos.
Lo
único que sé es que ya está en mí, instalado, y probablemente nunca salga. El
desprecio que siento hacia mi persona es grande.
Ya no tengo esperanzas de
mejorar, de ser alguien irremediablemente feliz, satisfecha, con todos y
consigo misma.
Ya no, comprendí que el conservar falsas esperanzas no me
llevara a ningún lado.
Y está bien, y me gusta, es mejor eso, que caerme de mis
falsas expectativas y morir en la caída.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario